Sebastián
¿Han leído/escuchado la canción -Sebastián- de Rubén Blades?
Estoy escribiendo un poemario, porque planeo entrarle a una convocatoria ahorita antes del 24 y uno de los poemas que escribí a Gigi le sonó el mood core de la canción de <<Sebastián>>.
Estábamos en ::La mona:: cenando, se lo leí y me dijo “te leeré [[Sebastián]]”.
Se limpió la boca con una servilleta y me empezó a articular con todavía algunos restos de pizza.
Yo, mirando a la nada en el reflejo del ventanal, escuchaba cada estrofa imaginando perfectamente los poros y sonrisas.
Yo dejé de sonreir.
Solo dije “wow” y empecé a cortar mi pizza, con sobreatención. La corté con cuchillo y tenedor, como suelen criticar las personas.
Y Gigi, en silencio, me miró como quien mira una flor de otoño que está a punto de caer.
—¿Estás bien?
—Todo bien —con la voz sollozando pude alcanzar a decir en pleno derrumbe.
—¿Deseas un abrazo?
Asentí con la cabeza y me incliné a su pecho.
La pizza, ya fría, se sintió cálida en el derretimiento.
Ella no sabía que Gerry había tenido un final de historia similar. Pocas horas después de que fui a la playa a meterme a ::limpiarme:: (cosa que es muy raro en mí), nos avisan que encontraron su cuerpo en la arena. Aunque yo lo encuentro en los planetas.
Y mucho menos sabía que también me recordó a Araceli. Pocas semanas después de habernos sumergido en un mar de preguntas nos avisan que su cuerpo ya no resistió seguir nadando; soñaba con entender lo innentendible, para lograr no ahogarse con sus lágrimas. A ella la encuentro en cada noche estrellada reflejada en un charco de agua.
E indudablemente me recordó a mí. Pocos años y muchas vidas. Mis cuerpos disidentes solo desean flotar en gozo. Encontrarme en cada letra y sus misteriosos universos.
¿Solo estrellas bastarán?
No lo sé. Quizás la locura de los abrazos sí.
Muchas veces he pensado en el Alzheimer. Le tengo miedo, parece ser. ¿O deseo, diría Amado Nervo?
Dicen que los recuerdos son lo más preciado de nuestra vida, ¿y de nuestra muerte?
No lo sé. Y está bien no saber.
¿O quizás sí lo sé y ya lo olvidé?
Buscamos constantemente “ser innolvidables”, ¿pero si nos olvidan es acaso sinónimo de menor valor?
Insisto. Le tengo miedo al Alzheimer. Muchas cosas en mi vida las he olvidado; no porque sean menos importantes, simplemente no las veo. Están en algún cajón. ¿O se perdieron en algún paseo de los callejones de la memoria?
Lo cierto es que, aunque no les vea, ahí están. In memoriam, tienen su ofrenda en mi altar de noviembre.
Según Hispanialengua:
El verbo “olvidar” tiene su origen en el latín vulgar “oblitare”, que a su vez deriva del verbo latino clásico OBLIVISCI, con el significado de “olvidar” o “no recordar”(a partir del prefijo OB-, que indica un movimiento hacia afuera o alejamiento y LIVISCI, relacionado con el verbo LIBERE, que significa “liberar” o “dejar ir”. A partir de esta raíz se formó el verbo “oblitare” en latín vulgar, que evolucionó hasta convertirse en “olvidar” en español.
La palabra OBLIVISCI también está relacionada con la palabra “oblivio”, que significa “olvido” o “amnesia”. Ambos términos están vinculados a la idea de perder la memoria o dejar de recordar algo.
Así pues, la etimología de “olvidar” se basa en la idea de liberarse o dejar ir algo de la memoria, es decir, perder el recuerdo o dejar de recordar algo en particular.
¿Y recordar?
La palabra "recordar" viene del latín "recordari", formado de re (de nuevo) y cordis (corazón). Recordar quiere decir mucho más que tener a alguien presente en la memoria. Significa "volver a pasar por el corazón" Si yo le digo a alguien que lo estoy recordando, le estoy diciendo que lo estoy volviendo a pasar por mi corazón.
Y con esa palabra recuerdo precisamente la frase: “alguien podrá olvidar tus acciones, pero no cómo se sintió contigo”.
No sé. Los juegos de la memoria están más duros que los del calamar.
Y es que Nassim Haramein (ver minuto 20:20 y del 45 al 55) explica que más allá de espacio-tiempo, es una ilusión (a como le conocemos) de la memoria.
Tengo mucho miedo del Alzheimer. Quizás es miedo a morir. ¿Si olvido quien soy, sigo existiendo? ¿Muero o es solo una fase más de mi existir?
Olvidemos, jaja, por un momento que ni se trate de mí, sino de quienes amo. ¿Es miedo al duelo? A lo que en mi pánico sería relacionarme con un zombie: alguien que está, pero no está. Por lo menos en la superficie.
Un cuerpo del recuerdo, pero actúa como olvido.
¿Alguna vez estuvo vivo?
Me da miedo que olviden quienes son y quién soy.
¿Alguna vez estuve vivx y supe quién soy?
Sí y no. Como todo.
Si soy el todo, ¿cómo voy a olvidar algo? ¿Cómo voy a morir?
Si acaso, puro renacer.
Quizás. Solo quizás. Olvidar es esa oportunidad constante de renacimiento. Siempre y cuando sea tribu. Todo nacimiento requiere de un tejido que le sostiene.
Casi olvido el tema principal de este texto: Sebastián. Lxs olvidadxs por la sociedad. ¿Lo están o sí les ven, pero no les recordis?
¿Solo las estrellas bastarán?
No lo sé, ¿pero han leído/escuchado la canción -Sebastián- de Rubén Blades?
Estoy escribiendo un poemario, porque planeo entrarle a una convocatoria ahorita antes del 24 y uno de los poemas que escribí a Gigi le sonó el mood core de la canción de <<Sebastián>>…
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